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I. LA ABSOLUTA SOBERANÍA DE JESUCRISTO
Este es el principio supremo en toda la experiencia cristiana. Envuelve a los creyentes totalmente y tiene dominio sobre otro cualquier aspecto de la fe y de la practica. Jesucristo es el único que ha recibido la autoridad de Dios Padre y ha sido investido de soberanía, tanto en los cielos como en la tierra. Por ello tiene la preeminencia absoluta sobre todo lo creado. No hay otro nombre dado a los hombres. Jesucristo es el Señor.
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II. LA SANTA BIBLIA, ÚNICA REGLA DE FE Y PRACTICA
Admitiendo a Jesucristo como el Señor y Maestro, es necesario tener la mejor información en cuanto a Su voluntad expresiva para llegar a ser buenos súbditos de Su reino. Cada creyente crece en gracia a medida que crece en conocimiento de Jesucristo. En la Palabra de Dios encuentra la fuente inagotable de inspiración cristiana. Es con ella donde examina su conciencia y donde forja su carácter y su personalidad.
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III. EL ÉNFASIS DEL INDIVIDUO
La Palabra de Dios saca al individuo de toda conexión humana y lo pone en relación directa con Dios por Jesucristo, para luego volverlo a sus respectivos contactos sobre la tierra santo y útil. El Estado, iglesias, instituciones o personas, por respetable que sean deben ponerse a un lado para que el alma acuda directamente al llamado de dios. El Cristianismo, en su más prístina concepción, es la realización de la vida espiritual por un individuo por medio de la fe personal en Jesucristo, su único y suficiente Salvador.
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| MENSAJES |
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El salmista aprovecha cada problema de la vida para expresar su fe y confianza en ese Dios amoroso y providencial... incluso hasta en la "muerte".... Dios es mi luz, mi salvación, y mi fortaleza... ¡A no temer a nada ni a nadie!.
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